Reflexión 4 de Junio

Día 4 de junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús.
Este es un corazón radiante de fe y paz capaz de calmar las más temibles tempestades,
La Iglesia Católica, gobernada y dirigida por el Espíritu Santo, ha aprobado y recomendado la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

En el día 4 del mes de junio, vamos a presentar la meditación sobre la corona de espinas.

En nuestra época, en la que habita mucha indiferencia religiosa, con una caridad un poco apagada, Jesús muestra al mundo Su Sagrado Corazón como el símbolo del amor infinito de Dios, símbolo de Su generoso amor sacrificado por los hombres.
Jesús muestra Su Divino Corazón como un horno cuyos ardientes rayos de amor son capaces de reanimar la fe y reavivar el amor en los corazones fríos e ingratos.

¿Por qué el Sagrado Corazón de Jesús? Porque en todas las lenguas, en todas las edades, el corazón es considerado como el símbolo natural del amor y el afecto. ¿Qué símbolo más natural y expresivo hay, pues, del amor excesivo de Jesús que Su Sagrado Corazón?
El objeto de la devoción al Sagrado Corazón es el Corazón mismo real, físico de Jesús, su Corazón de carne, vivo y amoroso.
Un Corazón que arde en deseo de amarnos y consolarnos, un corazón compasivo y misericordioso dispuesto siempre a acoger a todo pecador que quiera dejar atrás su vida pecaminosa.

El Sagrado Corazón de Jesús es un corazón radiante de fe y esperanza que es capaz de calmar las más temibles tempestades ¡Ama al Sagrado Corazón de Jesús!

  1. Confía en el Sagrado Corazón de Jesús.
    Amado Corazón de Jesús, Tú Permaneces como mi amante fiel y eterno, aunque yo vaya dando tumbos por el camino del amor, tu amor. Quieres que yo dé mucho fruto, pero para eso debo vivir unido a Ti, unido a tu sacratísimo corazón y a tu Palabra que es la semilla que alimenta al mío.

Dame de tu fuerza, de tu coraje, de tu amor y de tu perdón. Necesito a diario esas cuatro cosas en mi vida para tener la dirección correcta. Quiero hacer de mi vida una vida de servicio, obrar bien por los míos y por mi prójimo, desvivirme por ellos como Tú lo hiciste por mí.

Al final de mis días eso es lo que contará, no mi prestigio, riqueza, poder o belleza. Sé que quieres que construya mi vida sobre el amor que brota de tu Sagrado Corazón, que permanezca siempre firme y lleno de tu bondad. Confío en que Tú me llevarás seguro con la fuerza sanadora que emerge de tu Corazón.
Confío en Ti, confío en tu amor, confío en que me ayudas y me regalas tu bendición en todos los momentos de mi vida. Sagrado Corazón de Jesús, quiero amarte con verdadero amor.
En éste día 4 de junio: La corona de espinas.

Si observas al Sagrado Corazón de Jesús, pruebas un sentimiento de pena. Es coronado de espinas, mana sangre, es traspasado su Corazón. Es el símbolo de la vida de Jesús.

Nacido en medio de sufrimientos, abraza al dolor, abraza una cruz, la lleva al Calvario, muere crucificado.

Jesús valora el dolor y crea una escuela:

“El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”. (Mateo 16,24)

Es una frase un poco amarga, un poco triste, pero es así. El dolor cristiano está para purificar, para santificar las almas.
La cruz que Él te da es aquella que es buena para ti. Trata de tener devoción a tu cruz; ámala, como la amaron los Santos, como la amó Jesús

Rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
El Corazón de Jesús le dijo a Santa Margarita María Alacoque:
“Si quieres agradarme confía en Mí. Si quieres agradarme más, confía más. Si quieres agradarme inmensamente, confía inmensamente en Mí”

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