Reflexión 3 de Junio

Junio es el mes del Sagrado Corazón de Jesús. Un tiempo propicio para renovar su consagración al Corazón de Jesús. El día 3 de este mes, dedicamos un tiempo para presentar a este corazón amoroso como una fuente de salvación para el mundo entero.

Muchos creen que la devoción al Sagrado Corazón se originó con las visiones místicas de Santa Margarita María de Alacoque en el siglo XVII. Sin embargo, aunque ella fue quien la propagó por el mundo, la práctica tiene sus raíces en el siglo III, cuando era común que los cristianos se detuvieran a las 3 de la tarde y meditaran sobre las Cinco Llagas, en particular la perforación del costado de Jesús.
Esta meditación, a su vez, tiene raíces en la historia del incrédulo Apóstol Santo Tomás, quien , escuchando el relato de sus compañeros discípulos sobre el Señor resucitado, se negó a creer hasta ver. Finalmente Jesús se le aparece y le invita a pone su dedo en la marca del clavo del costado de Jesús. A partir de allí, Tomás experimenta una transformación radical provocada por la herida abierta del costado de Jesus, de su Sagrado Corazón , y fue el primero en reconocer a Jesús como Señor y Dios de la vida.

El Santo Padre Benedicto XVI, hablando de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús hace algunos años atrás dijo unas palabras preciosas que valen la pena traer a la memoria:
En el lenguaje bíblico, el Corazon indica el centro de la persona donde moran sus sentimientos e intenciones. En el Corazón del Redentor, adoramos el amor de Dios por la humanidad, su voluntad de salvación universal, su infinita misericordia. Practicar la devoción al Sagrado Corazón de Cristo significa adorar ese Corazón que, después de habernos amado hasta el final, fue atravesado por una lanza y desde lo alto de la Cruz derramó sangre y agua, una fuente inagotable de vida nueva”. (Papa Emérito Benedicto XVI , Angelus, 5 de junio de 2005)

El llamado que proviene de esta importante fiesta del Sagrado Corazón de Jesús es ante todo un llamado a la adoración eucarística, porque en la Sagrada Hostia, el Señor Jesús está realmente presente y nos ofrece a cada uno Su Corazón, Su Amor Misericordioso.
Més del Sagrado Corazón de Jesús.

Pasar tiempo en la Presencia de Jesús Eucaristía, adorarlo, amarlo y alabarlo en todas las formas posibles, es la mejor expresión de devoción al Sagrado Corazón de Jesús que, como sabemos, se extendió por todo el mundo gracias a las revelaciones de Jesús a Santa Margarita María Alacoque en el siglo XVII:

“¡He aquí el Corazón que tanto amó a la humanidad!”.

  1. Confía en el Sagrado Corazón de Jesús.

Amado Corazón de Jesús, Tú Permaneces como mi amante fiel y eterno, aunque yo vaya dando tumbos por el camino del amor, tu amor. Quieres que yo dé mucho fruto, pero para eso debo vivir unido a Ti, unido a tu sacratísimo corazón y a tu Palabra que es la semilla que alimenta al mío.

Dame de tu fuerza, de tu coraje, de tu amor y de tu perdón. Necesito a diario esas cuatro cosas en mi vida para tener la dirección correcta. Quiero hacer de mi vida una vida de servicio, obrar bien por los míos y por mi prójimo, desvivirme por ellos como Tú lo hiciste por mí. Al final de mis días eso es lo que contará, no mi prestigio, riqueza, poder o belleza. Sé que quieres que construya mi vida sobre el amor que brota de tu Sagrado Corazón, que permanezca siempre firme y lleno de tu bondad. Confío en que Tú me llevarás seguro con la fuerza sanadora que emerge de tu Corazón.

Confío en Ti, confío en tu amor, confío en que me ayudas y me regalas tu bendición en todos los momentos de mi vida.

Sagrado Corazón de Jesús, quiero amarte con verdadero amor. Amén.

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